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Recetas de Cocina

Pollo Crispy agridulce, para variar sabores

Pollo Crispy agridulce, para variar sabores

 

 

 

Pasamos por el rebozador Crispy los trozos de pollo previamente macerados en huevo y los colocamos en una placa con manteca al horno a temperatura media, unos 10 minutos de cada lado.

Aparte, en una olla colocamos la mermelada con el jugo de limón y reducimos a temperatura baja colocando algo de sal y de pimienta molida. Emplatamos.

 

 

Crumble de manzanas

 

 

 

Pelar y cortar las manzanas en cubos pequeños o en láminas.

Rociar con limón para que no se oscurezcan.

Enmantecar una asadera.

Colocar la manzana en la asadera espolvorear con azúcar rubio

En un bowl desmenuzar la manteca junto con el azúcar y la harina mezclando pero sin formar masa.

Volcar sobre la manzana y llevar a horno hasta que tome la superficie un color dorado.

Estará listo el crumble de manzanas para servir tibio con crema o helado.

 

 

Salsa de naranja agridulce para pollo

 

 

 

En una olla, mezcla el jugo de naranja y el vino blanco.

Incorpora la salsa de soja y los ajos enteros.

Añade el equal Stevia y almidón

Agrega la ketchup y cocina a fuego medio.

Mezcla bien hasta unificar los ingredientes, procurando que no se formen grumos. Salpimienta a gusto y continua revolviendo hasta que espese. Retira del fuego y espera a que enfríe a temperatura ambiente.

 

Antes de servir, retira los dientes de ajo ¡y listo! Ya tienes una deliciosa salsa agridulce para acompañar tus platos de pollo.

 

 

FALAFEL (croquetas de garbanzos)

 

 

 

Si no podemos conseguir hojas de cilantro frescas, usaremos hojas secas, y si tampoco las encontramos, usaremos perejil picado fresco o perejil seco.

 

Dorar las semillas con unas gotas de aceite cuidando que no se quemen. Este proceso nos puede llevar unos 5-8 minutos. Cuando las semillas desprenden un agradable olor, y la piel empieza a coger color, las apartamos del fuego y las procesamos con un molinillo de café, o en un mortero, hasta romperlas lo máximo posible. Hay que intentar que no queden trozos muy grandes de las semillas.

 

Ponemos los garbanzos en un escurridor y los agitamos para que pierdan la mayor cantidad de agua.

 

En una cacerola mediana, echamos los garbanzos bien escurridos, la cebolla cortada en trozos grandes, los ajos, las semillas molidas, el comino el polvo y la sal. Las hojas de cilantro o perejil las añadiremos después. Con una batidora de mano trituramos todos los ingredientes hasta que quede una pasta fina, sin trozos grandes. Una vez hecho esto, añadimos las hojas de cilantro o perejil y mezclamos bien. Finalmente, aglutinamos la pasta en el centro del cuenco, lo tapamos con una bolsa de plástico y lo metemos a la heladera, donde debe permanecer durante, al menos, dos horas.

 

Justo antes de completar el tiempo de reposo, ponemos abundante aceite en una sartén y comenzamos a calentar a fuego medio alto.

 

Transcurrido el tiempo de reposo de la masa, sacamos el cuenco de la nevera. Disponemos un poco de pan rallado sobre un plato. Con la ayuda de una cuchara, tomamos un poco de masa, y, sin sacarla de la cuchara, y ayudándonos de la otra mano, le damos forma de croqueta, pero ligeramente achatada. Una vez formada, volcamos la croqueta sobre el pan rallado y la rebozamos.

 

Una vez que tenemos rebozadas unas pocas croquetas, las ponemos en la sartén y las freímos a fuego medio hasta que estén doradas por ambos lados. Es preferible darles la vuelta varias veces para ir controlando la cocción de cada lado.

 

Una vez fritas, sacamos las croquetas de la sartén y las ponemos en un plato forrado con papel de cocina absorbente.

Servir calientes.

 

Tip: Los falafel es preferible comerlos recién hechos, mientras conservan el toque crujiente que les aporta el pan rallado, por ello, es recomendable freír solo los que vayamos a consumir y congelar el resto una vez que los hemos pasado por el pan rallado. Cuando los queramos comer, los sacaremos del congelador justo en el momento de freírlos, sin previa descongelación.